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Para darnos una idea de lo que ello significa tengamos en cuenta que hace quince años, en 1995, las reservas de dólares del Banco de México sumaron 9 mil 593 millones; que hace diez años, en 2001, alcanzaron 40 mil 067 millones, y que hace cinco años, en 2005, completaron 68 mil 669 millones, muestra de que, sistemáticamente, el banco central ha incrementado sus reservas de dólares, lo cual, a primera vista, dado que tal cantidad de dólares en la reserva dan la ilusión de fortaleza, se identifica con una actitud prudente de parte de las autoridades monetarias. ¡100 mil 96 millones de dólares!

Mucho es lo que se puede decir de la acumulación de reservas, y del monto alcanzado en las mismas, pero hoy centro la atención en el que es, sin duda alguna, el punto más importante y, al final de cuentas, más preocupante: la desconfianza de las autoridades en el mercado, en este caso el mercado del dólar, desconfianza que, cuando se traduce en políticas cambiaras cuyo objetivo es enmendarle la plana al mercado, se convierte en la causa de males que van, desde desajustes temporales en los mercados, hasta crisis permanentes en los mismos.

¿Por qué afirmo que la acumulación de dólares de parte del Banco de México muestra la desconfianza de las autoridades en el mercado cambiario? Para responder debemos tener en cuenta que confiar en el mercado, es decir, en el intercambio entre oferentes y demandantes, supone reconocer que los resultados de ese intercambio, tanto en términos de cantidades ofrecidas y demandadas, como en términos de los precios a los cuales se lleva a cabo el intercambio, son los mejores posibles, y que cualquier manipulación, ya sea de las cantidades, ya de los precios, tendrá como consecuencia un resultado no tan bueno o francamente malo.

Si los gobernantes confían en el mercado, y si por ello están convencidos de que los resultados obtenidos, tanto en términos de cantidades intercambiadas, como del precio al cual se intercambiaron, son, dadas las condiciones de escasez, los mejores posibles, se abstendrán de intervenir en el mercado, intervención que puede darse, o por el lado de las cantidades, imponiendo límites a las cantidades a intercambiar, o por el lado de los precios, estableciendo límites a los precios a los que se puede realizar el intercambio.

Dicho lo anterior, vuelvo a la pregunta original: ¿por qué afirmo que la acumulación de dólares de parte del Banco de México muestra la desconfianza de las autoridades en el mercado cambiario? Porque las reservas, para lo que sirven, es para intervenir en el mercado cambiario. Y, dado que para ello sirven, para ello se acumulan.

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