| Huelga en VW |
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| Escrito por Arturo Damm |
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Comienzo con tres reflexiones.
Segunda. En tiempos recesivos, dos de las actividades económicas más afectadas son la producción de bienes de capital (herramientas, maquinaria, equipo, etc.), y la producción de bienes de consumo duradero (desde licuadoras hasta automóviles, pasando por un largo etcétera, que abarca desde televisiones hasta hornos de microondas), esto último por razones obvias: ante la pérdida del trabajo, en el peor de los casos, o frente a la caída en los ingresos, en el mejor, las personas primero dejan de comprar, desde licuadoras nuevas hasta autos último modelo, que satisfactores básicos como es el caso, por ejemplo, de alimentos, medicinas o ropa. Tercera. En tiempos de recesión, marcados por la caída en las ventas y los ingresos, una buena manera de agravar la situación de una empresa que produce bienes de consumo duradero, como lo son los autos, es llevándola a la huelga, poniendo en juego, dada la recesión, no solamente las ganancias, sino la misma sobrevivencia de la empresa, con todo lo que ello implica, de entrada, para los trabajadores, quienes a cambio de la exigencia de una mayor remuneración por el trabajo realizado pueden quedarse sin trabajo y, por ello, sin remuneración. Continúo con algunos datos. En abril, mayo y junio la exportación de autos hacia los Estados Unidos se contrajo, respectivamente, y en términos anuales, 32.3, 41.2 y 44.8 por ciento y, hacia el resto del mundo, 48.5, 48.2 y 35.7 puntos porcentuales. Durante el primer semestre del año la exportación de autos hacia los Estados Unidos se contrajo 39.7 por ciento y, al resto del mundo, 44.6, cifras que muestran la fuerza con la que la recesión le ha pegado a la industria automotriz. |



