Globalización, lo que falta

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La ley antiemigrantes, que se pretende aplicar en Arizona, muestra lo mucho que falta en materia de globalización, sobre todo si por ella entendemos el proceso por el cual los gobiernos reducen (en el peor de los casos) o eliminan (en el mejor de ellos), las barreras que, ¡arbitrariamente!,  levantaron para limitar o prohibir las relaciones entre personas de distinta nacionalidad. La globalización es un proceso de liberación, que dará como resultado, suponiendo que algún día llegue a buen término, la globalidad, situación en la cual los gobiernos ya no limitarán, y mucho prohibirán, las relaciones entre personas de distinta nacionalidad, como puede ser la relación que se establece, en territorio de los Estados Unidos, entre un trabajador mexicano y un empleador estadounidense.
La globalización tiene varios frentes, con distinto grado de avance en cada uno de ellos. El frente más avanzado, aquel en el cual la libertad es mayor, es el de la información que, gracias a Internet, hoy va y viene por el planeta sin mayores trabas que las impuestas por la tecnología. En segundo lugar está el frente del flujo de capitales, mismos que hoy, nuevamente gracias a Internet, van y vienen de un país  otro con facilidad asombrosa. En tercer lugar está el frente del comercio que se realiza entre personas de distinta nacionalidad (el llamado comercio internacional), que hoy es mucho más libre que hace algunas décadas, pero sin ser todavía totalmente libre, tal y como lo muestran desde las aduanas hasta los aranceles. Por último, el frente de la globalización donde las cosas están más atrasadas, y en algunos casos retrocediendo, es el del libre tránsito de personas entre países: las fronteras, los pasaportes, las visas, las patrullas fronterizas, y todo aquello que limita (en el mejor de los casos) o prohíbe (en el peor) el libre tránsito de personas de una nación a otra, siguen siendo el pan nuestro de cada día, ejemplos de la arbitrariedad con la que los gobiernos siguen comportándose, violando la libertad de tránsito.

En cada uno de estos frentes lo que se da son relaciones entre personas de distinta nacionalidad. Primer frente: un mexicano cambiando información con un argentino vía Internet. Segundo: un mexicano haciendo, vía Internet, una transferencia bancaria a favor de un chileno. Tercero: un brasileño comprándole una mercancía a un mexicano.  Cuarto: un agricultor estadounidense contratando a un jornalero mexicano. En cada uno de los casos está involucrada alguna manifestación de la libertad - para mandar y recibir información, en el primero; para hacer transferencias de dinero, en el segundo; para comerciar, en el tercero; para transitar y trabajar, en el cuarto -, y en cada uno de los casos la tarea de los gobierno debe ser reconocer plenamente esa libertad, definirla puntualmente y garantizarla jurídicamente, algo que no siempre sucede, sobre todo en el caso de la libertad de tránsito de un país a otro, muestra de lo mucho que falta en materia de globalización, prueba de lo lejos que estamos de la globalidad.

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