El progreso económico depende más de las instituciones jurídicas (normas legales) que de las políticas económicas (herramientas fiscales, monetarios, proteccionistas, etc., que el gobierno usa para, modificando los resultados del mercado, lograr resultados distintos).

Lugar especial entre las instituciones lo ocupa la Constitución, que en nuestro caso cuenta con un capítulo económico, que abarca principalmente del artículo 25 al 28, y que, pese a las modificaciones que se realizaron con motivo de las reforma estructurales, sigue teniendo, desde el punto de vista de la economía, graves errores y, desde la perspectiva lógica, contradicciones notorias.

Desde el punto de vista de la economía el error más grave lo encontramos en el tercer párrafo del artículo 25,  en el cual leemos que “el Estado planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad nacional”. Se trata de un error por dos razones. Primera: para el efecto de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad nacional el Estado es el gobierno en turno, es decir, los gobernantes en el poder. Segunda: la única manera de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad nacional es planeando, conduciendo, coordinando y orientando las actividades de los agentes económicos individualmente considerados, lo cual violaría la libertad para trabajar, emprender, producir, invertir, ofrecer, vender, demandar, comprar, consumir, ahorrar, etc., etc., de cada uno de nosotros, con resultados que dejarían mucho que desear, sobre todo comparados con los que obtenemos hoy que el gobierno, si bien entrometido, mucho más de lo que debiera, en las actividades económicas de los particulares, no planea, conduce, coordina u orienta la actividad nacional.

Entonces, ¿cuál es el problema? Lo que podría suceder si llegara al poder alguien convencido que el progreso económico se logra con el gobierno planeando, conduciendo, coordinado y orientando la actividad económica nacional, es decir, las actividades económicas de los particulares.

El error más grave del marco institucional de la economía mexicana es el citado párrafo de la Constitución, que es la espada de Damocles pendiendo sobre la libertad económica de cada uno de nosotros. ¿Hasta cuándo?

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Twitter: @ArturoDammArnal

 

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