El Estado de Derecho es el gobierno de las leyes justas, que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de las personas, tanto los naturales, con los que la persona es concebida, como los contractuales, que la persona adquiere voluntariamente, por así haberlo pactado con una contraparte.

El Estado de Derecho es condición necesaria (si fuera perfecto sería suficiente), del progreso económico, definido como la capacidad para producir más y mejores bienes y servicios, para un mayor número de gente, progreso económico que tiene, entre sus condiciones de posibilidad, el dejar hacer (laissez faire) y dejar poseer (laissez avoir) a los agentes económicos, dejar hacer que tiene que ver con la libertad individual, dejar poseer que tiene que ver con la propiedad privada, libertad y propiedad que son derechos naturales de la persona. Laissez faire, dejar trabajar. Laissez avoir, dejar poseer el fruto del trabajo, derechos que deben estar plenamente reconocidos, puntualmente definidos, y jurídicamente garantizados, siendo todo ello parte del Estado de Derecho. ¿Cómo andamos, en México, en materia de Estado de Derecho?

Para responder contamos con el Índice de Estado de Derecho, del Proyecto Mundial por la Justicia. En el reporte correspondiente al 2016 (todavía no se publica la edición 2017), México ocupa, entere 113 naciones, la posición 88, con una calificación de 4.6 sobre 10. Ocho son los grupos de variables que se usan para calcular el índice. De los ocho, en México, ¿en cuál estamos peor (en todos estamos mal)? En el que tiene que ver con justicia criminal: posición 108 entre 113 países; calificación 2.9 sobre 10.

¿Quién es el responsable de la justicia criminal, es decir, de impartir justicia contra los delincuentes? El gobierno. ¿Cuál es la principal tarea, la esencial, la irrenunciable, de cualquier gobierno? Impartir justicia contra los delincuentes. ¿Cómo cumple el gobierno mexicano con esta tarea? Lamentablemente. ¿Impacta ello de manera negativa en el Estado de Derecho? Sin duda alguna. ¿Tiene ello una repercusión adversa en el progreso económico? Por su puesto.

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