El congelamiento de precios de algunos productos alimenticios, ¿es un control de precios? No, ya que éste implica que el gobierno fije el precio por debajo del precio de mercado, lo cual ocasiona que los oferentes menos competitivos, aquellos que al nuevo precio no cubren sus costos de producción, salgan del mercado, reduciéndose la oferta, al mismo tiempo que nuevos consumidores, atraídos por el precio más bajo, se incorporan al mercado, aumentando la demanda, combinación de mayor demanda con menor oferta que genera escasez, resultando el remedio (escasez) peor que la enfermedad (precios elevados).
En el caso del congelamiento de los precios de 150 productos de consumo generalizado el gobierno no fijó un precio por debajo del de mercado. Fueron los industriales quienes, según lo infirmó Ismael Plascencia Núñez, presidente de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales, CONCAMIN, tuvieron varias reuniones en las cuales “se decidió poner más de 160 productos con un precio fijo de aquí a diciembre…”, de tal manera que el congelamiento de precios se debe, no a una imposición del gobierno, sino a una decisión de los empresarios.
Ante el alza en sus costos de producción, misma que seguirá dándose en lo que resta del año (hay quienes consideran que el aumento en el precio de los alimentos, materia prima de todos los productos cuyo precio se mantendrá congelado, seguirá dándose durante los próximos diez años), los empresarios que han congelado el precio de algunas de las mercancías que ofrecen obtendrán menores ganancias, al menos que antes del congelamiento de los precios estos hayan sido incrementados lo suficiente para aguantar la congelación.
Si no fue así, y yo no lo sé, entonces los empresarios obtendrán menores ganancias, al menos que con un mayor aumento en el precio de otros productos ofrecidos por ellos, y no incluidos en el congelamiento, se compense la reducción de las ganancias de los productos cuyo precio sí se congeló. De ser así, serán algunos consumidores (aquellos que consuman productos con precio a la alza) quienes subsidien a otros (aquellos que consuman productos con precio congelado).
Otra posibilidad, para evitar la reducción en ganancias, es que una vez terminado el plazo del congelamiento, a partir de 1 de enero del 2009, los precios de estos productos aumenten en tal proporción que les permita a los empresarios reponerse de las menores ganancias, de tal manera que lo que los consumidores dejaron de pagar hoy lo pagarán mañana, muestra de que al alza de precios no hay manera de darle la vuelta, a no ser que la oferta aumente más que la demanda, algo que en el caso de los alimentos no sucederá a corto plazo.
Vamos a suponer que el costo de producción de los productos con precio congelado aumenta más de lo previsto, de tal manera que al precio congelado no solamente se reducen ganancias sino que se generan pérdidas, razón por la cual la oferta se reduce. En tal caso ¿qué debe hacerse? Eliminar el congelamiento, subir el precio, y garantizar el abasto, recordando que no hay producto más caro que aquel que no se consigue en el mercado.
Por último tener presente que el aumento reciente en los precios de los alimentos no es consecuencia de la avaricia de los empresarios, sino de los cambios en la oferta y demanda de alimentos a nivel mundial, con la demanda aumentando más que la oferta, y con su consecuencia inevitable: el alza de precios, a la cual, a no ser que la oferta se incrementé más que la demanda, no hay manera de darle la vuelta.